El Jazz en el País Vasco. Más allá de los festivales.

Este año 2016 cumplo los 40, como los festivales de jazz de Vitoria-Gasteiz (mi ciudad natal) y de Getxo (un precioso puerto pesquero de Vizcaya). El año 2015 celebramos los 50 del festival de San Sebastián, el decano de los festivales vascos. No sé si será casualidad o por imitación, pero desde que soy adulto no dejo de ir, al menos un día, al Festival Internacional de Vitoria, y si puedo ir más días,¡mejor!




Siendo sincero, el jazz puro me encanta oírlo, pero solo una o dos piezas, y normalmente en casa, con una copa de vino descansando la vista del ordenador, la tableta o el móvil. Sin embargo, estaría escuchando jazz latino 3 horas sin dudarlo, como hago en los festivales. El mejor recuerdo que tengo de ello fue en el año 2004 con el concierto de Chano Domínguez con Paco de Lucia al que se unieron el trompetista Terell Stafford y el trombonista Wycliffe Gordon, y dos bailaores de flamenco sobre el tablao. ¡El éxtasis estuvo presente y por más de una hora!



Por cierto, si andas por Vitoria-Gasteiz no dejes de visitar el Parque de La Florida, allí puedes encontrar una estatua del trompetista Wynton Marsalis, junto a un banco con los nombres de famosos jazzistas de todo el mundo que han venido al festival.





Un detalle importante de los festivales vascos es la organización de eventos fuera de los recintos oficiales de los conciertos: se puede oír jazz en bares, pubs, cafeterías, museos… En Vitoria se pueden escuchar a grupos en directo en lugares como el Café Jazz Antzokia, el Hotel NH Canciller Ayala, el Café Dublín, el bar The Man in the Moon, el bar 4 Azules, el Café Río; o en las terrazas del Restaurante Virgen Blanca (que en otros momentos también pueden ser lugar para escuchar swing, blues, funk).


Durante el festival de Getxo, y en otros meses fuera de este evento, se puede oír buen jazz también en Bilbao en las salas adjuntas al Bilbaina Jazz Club casi todos los jueves, o en el Jazz Club de la Hacería los viernes, el café bar La Orilla del Hotel Hesperia, o en las programaciones continuas del Teatro Campos, la Sociedad Filarmónica, en el restaurante del Mercado de La Ribera e incluso en el Museo Guggenheim.

San Sebastián tiene también lugares muy populares para disfrutar del Jazz. Durante el Jazzaldia Festival hay lugares de ensueño como el Teatro Victoria Eugenia, el museo San Telmo o las terrazas del Hotel Maria Cristina que se prestan para estos conciertos. Pero para mí gusto, el placer de escuchar jazz al lado del mar es inigualable cuando lo haces desde las terrazas del Kursaal. Al igual que en Vitoria y en Bilbao, en San Sebastián se puede disfrutar de buen Jazz en cualquier época del año, las salas y pub del Altxerri Bar & Jazz ofrecen un programa muy potente.

Siempre me he preguntado porque a una parte importante de los vascos nos gusta el jazz; quizás sea porque nos permite parar nuestra vida cotidiana y disfrutar de un momento espiritual, liberador y emotivo de la vida. ¿Qué te parece a tí?

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